Ya sé que cualquiera podría escribir una entrada similar. Que a fin de cuentas, somos todos muy desgraciados y eso. Pero lo veo necesario. Estoy cansada.
Claro que hay que servir al prójimo. Claro que hay que ayudar desinteresadamente. Por supuesto. Cuidemos de los demás, que el que da amor recibe amor.
No digo que no, ni me puedo quejar. Pero sí que es verdad que hay algunos listillos, o listillas, que van de eso, de listillos y listillas. Que se creen marajas o los reyes del mambo. Y yo no estoy aquí para bailar ningún mambo, ni un tango, ni nada.
A todos aquellos que creéis que sois inalcanzables. Que tenéis suficientes amigos. Que podéis despreciar invitaciones, reiros de los que os ofrecen tiempo. Que no estamos a la altura de vosotros. Que podéis quedaros en silencio ante propuestas, para que los demás deduzcamos que es un No. Pues decid que no, capullos.
A todos aquellos que solo vais a dirigir la palabra a algunos. Que podéis girar la cara cuando os da la gana, como si os hablara un perro, o una iguana, o qué se yo.
A todos aquellos que os creéis más, sois gilipollas. Que os den, en serio.
Ala, ya lo he dicho.
Bienvenidos a mi rincón y el vuestro, si queréis. En él escribiré reflexiones sobre cualquier tema que espero que os sirvan para reflexionar también, entreteneos o simplemente sonreír. No dudéis en hacer vuestros comentarios, críticas y sugerencias!
miércoles, 5 de febrero de 2014
domingo, 26 de enero de 2014
Carta de una entrenadora a su equipo Alevín.
“Si sólo piensas en
ganar, es más fácil que pierdas. Es mejor pensar en cómo ganar” (Valero Rivera, entrenador de
balonmano)
¡Hola equipo!
He pensado que, como no queréis (o no os apetece, o vuestros
compañeros que hablan demasiado no os dejan) escucharme, quizás os va mejor
“leerme”.
Igual os parece una lata poneros a leer, con la cantidad de
deberes que tenéis… (Seguro, ¿verdad?) Por eso intentaré no alargarme
demasiado. Si no lo consigo, ¡lo siento!
En primer lugar os quiero decir que todos y cada uno de
vosotros sois importantes y necesarios en este equipo, juguéis en el A o en el
B. Y digo eso para todos. Para los que se piensan que son súper “craks” y creen
que hay gente que sobra, y para la gente que cree que no llega al nivel y se siente
mal. TODOS sois necesarios por el simple hecho de que SIEMPRE podéis sumar. Uno
sumará calidad técnica. Otro sumará velocidad. Otro sumará paradas. Otro sumará
carácter. Otro, quizás, sumará paz (el que nunca se pelea). Otro sumará buen
rollo. Y tú, ¿qué sumas? Mi primera propuesta es que hagáis una lista de lo
que creéis que SUMAIS vosotros. O de lo que creéis que podéis sumar.
En segundo lugar, entiendo que tengáis problemas. No siempre
se puede venir de buen humor a entreno, no siempre tenemos ganas de entrenar. A
veces nos pensamos que los entrenos son súper aburridos. A veces nos toca la
pista de arriba, que es un rollo. A veces no jugamos “partido libre”. Cuando
jugamos partido libre los compañeros nos hacen muchas faltas. A veces un
compañero juega más que yo. A veces me insultan. A veces un compañero me dice
algo que me sienta mal, que no me gusta. Y una larga lista de problemas… ¡Y NOS
QUEJAMOS! ¿Me equivoco?
Pero… ¿Y todas las cosas buenas? Cuando sí que juego más.
Cuando la cago y a pesar de ello no me castigan. Cuando me toca en el equipo que me gusta, por
el hecho de tener un balón en los pies, aunque sea un minuto, un segundo,
pensad que hay niños que no tienen ni eso… ¿Eso no lo valoramos?
Haceros estas preguntas… ¿Quejándome soluciono problemas?
¿Porqué en un problema siempre hay dos partes, y nos preocupamos más de la otra
parte que no de nosotros mismos? ¿Qué puedo hacer YO para solucionar el
problema?
Os voy a contar una cosa: Cuando acabamos un entreno y os
vais a casa, yo me pongo a pensar… ¿Porqué hoy los alevines se han peleado?,
¿Porqué hoy no les ha gustado el entreno que me ha costado casi una hora de
planear?, ¿Porqué hoy no me han dejado hablar?, ¿Porqué un jugador hoy me ha
faltado al respeto? Y podría seguir con una larga lista.
Pero en vez de quejarme, de pensar que vosotros tenéis la
culpa de todo. Os prometo que NO lo hago. En cambio, pienso… ¿QUÉ PUEDO HACER
YO? ¿Puedo buscar ejercicios más divertidos para los entrenos?, ¿Puedo estar más
atenta para ver quien se porta mal o bien?, ¿Puedo mimaros más, estar por
vosotros? Y os prometo que lo intento todo para que al próximo entreno, al
próximo partido, salga todo mejor y VOSOTROS estéis contentos.
Pero sinceramente, me encuentro con un equipo que no quiere.
Un equipo en el que cada uno se mira al ombligo y le da igual que otro hable,
que otro se sienta mal. Queremos que nos escuchen pero nosotros no somos
capaces de escuchar. Un equipo dónde hay burlas, dónde los compañeros de un
mismo equipo se pegan. Dónde se guardan rencores. Dónde, en vez de pensar en
qué nos equivocamos nosotros, señalamos al otro cuando se equivoca. Dónde nos
contestamos cuando nos dicen algo que no nos gusta. Dónde hacemos a los demás
TODO aquello que a nosotros NO nos gusta que nos hagan.
¿Éste es el equipo en el qué queréis estar? ¿De este equipo
queréis formar parte?
Sé que algunos os portáis mejor que otros. Pero no me vale
con portarse bien. Se trata de hacer las cosas bien y de convencer a los demás
de que hay que hacer las cosas bien. Se trata de ser un ejemplo para los demás.
Se trata de contagiarse de buen rollo. Se trata de, cuando hay una injusticia,
ser más JUSTOS, no devolver con la misma moneda. No empecéis guerras, ni mucho
menos las continuéis.
Y sois los únicos que podéis cambiar este equipo y estar a
gusto en él. No me vale pedir perdón. Tengo que demostrar, cada día, que pido
perdón con todo aquello que hago. Des de venir motivado, a no quejarme, a
procurar no hacer faltas, a levantar al compañero cuando se cae, a callar
cuando me contestan mal, a no contestar mal yo.
Se trata de ser mejores, de hacerles la vida fácil a los
demás. Si todo el mundo les hace la vida fácil a los demás, nos acabaran
haciendo la vida fácil a nosotros.
Y si conseguimos todo esto… Solamente esto, y ESCUCHAR,
quizás podamos empezar a aprender un poquito más de fútbol sala y demostrarlo
los sábados. No se trata de ganar, se trata de QUÉ hacemos para ganar. Se trata
de MERECER ganar.
Sé qué sois capaces de todo lo que os propongáis y sé que
tenéis tantas ganas como yo de empezar a venir a los entrenos contentos, de
irnos de los entrenos contentos y a disfrutar del deporte.
¡Hasta el sábado!
L.
“Lo que te hace ganar
es querer ganar y querer hacer todo lo que toca para ganar. Querer trabajar
cuando no te apetece; saber aguantarte en los momentos complicados pensando que
van a cambiar; ser lo suficientemente tozudo para pensar que las cosas saldrán
bien cuando no salen a la primera ni a la décima; que la mente esté preparada
para asumir las dificultades, para así poder superarlas.” (Rafa Nadal, tenista)
lunes, 26 de agosto de 2013
Esfuerzos invisibles
Estaba con la consola, esta mañana, entretenida con un juego que requería una habilidad específica. De repente ha pasado mi hermano por la habitación, justo en el momento en que iba perdiendo y he soltado una queja; "¡no hay manera, no me sale!", y supongo que, sin más pretensión que animarme, ha "contestado" él; "Tú puedes conseguir todo lo que te propongas", y se ha ido.
Entonces, he acabado la partida, he apagado la consola y he subido al ordenador a escribir en el blog ya que se me ha ocurrido algo;
Tengo una amiga, chica, que me explicó recientemente que le gustaba un chico, guapo, de su edad, con muchas cosas en común, pero que no quería irle detrás, que quería que fuera él el que la buscara. Aunque hoy en día ya no sea totalmente necesario que el hombre persiga a la mujer, aunque que ese estereotipo ya no sea el único, para que engañarnos... A las chicas nos gusta eso.
Y pensando en "tú puedes conseguir todo lo que te propongas" me ha venido a la cabeza tantas personas dejándolo todo por amor, chicos detrás de chicas, chicas detrás de chicos, chicas detrás de chicas, chicos detrás de chicos, que se dejan sudor, lágrimas, tiempo, dinero, cansancio y supongo que mil cosas más.
Luego, hablando con un amigo, de esos de confianza, salió el tema de la chica de la que os hablo, que iba detrás de menganito, y él me dijo; "Lo agovia"
- ¿Cómo?
- Que lo agovia. Necesita espacio, tiempo; algunos hombres lo necesitamos. No es que no la quiera, o que no le guste, que eso no lo sabemos, pero se siente agoviado.
Y no digo, ni mucho menos, que esto pase en todos los casos, que todos los hombres sean iguales en este aspecto, para nada, pero ese "espacio", ese "tiempo", me ha hecho pensar algo:
Igual no todos los esfuerzos son los que se ven, los que comentaba antes; irle detrás, llamarlo, escribirle, dejarse el sudor, las lágrimas, el tiempo, el dinero, y cansarse en vano, pensando que somos unos románticos, que le damos "todo" y no recibimos nada a cambio. Igual no.
Igual es un esfuerzo más grande esperar, no decir nada, dar tiempo, espacio, llorar en silencio, pasar horas mirando el teléfono, la última conexión, y no poder mover un dedo para escribirle. Igual el esfuerzo es dar a entender al otr@ que estamos ahí, apoyarl@, pero dejar que el otro decida si realmente quiere que formemos parte de su vida y en qué medida.
Igual es este otro modo de "conseguir todo lo que te propongas", en el terreno amoroso, pero claro que en cualquier otro terreno también se requiere de constancia, paciencia, estudio, práctica.
Ese es, creo, el esfuerzo invisible.
Entonces, he acabado la partida, he apagado la consola y he subido al ordenador a escribir en el blog ya que se me ha ocurrido algo;
Tengo una amiga, chica, que me explicó recientemente que le gustaba un chico, guapo, de su edad, con muchas cosas en común, pero que no quería irle detrás, que quería que fuera él el que la buscara. Aunque hoy en día ya no sea totalmente necesario que el hombre persiga a la mujer, aunque que ese estereotipo ya no sea el único, para que engañarnos... A las chicas nos gusta eso.
Y pensando en "tú puedes conseguir todo lo que te propongas" me ha venido a la cabeza tantas personas dejándolo todo por amor, chicos detrás de chicas, chicas detrás de chicos, chicas detrás de chicas, chicos detrás de chicos, que se dejan sudor, lágrimas, tiempo, dinero, cansancio y supongo que mil cosas más.
Luego, hablando con un amigo, de esos de confianza, salió el tema de la chica de la que os hablo, que iba detrás de menganito, y él me dijo; "Lo agovia"
- ¿Cómo?
- Que lo agovia. Necesita espacio, tiempo; algunos hombres lo necesitamos. No es que no la quiera, o que no le guste, que eso no lo sabemos, pero se siente agoviado.
Y no digo, ni mucho menos, que esto pase en todos los casos, que todos los hombres sean iguales en este aspecto, para nada, pero ese "espacio", ese "tiempo", me ha hecho pensar algo:
Igual no todos los esfuerzos son los que se ven, los que comentaba antes; irle detrás, llamarlo, escribirle, dejarse el sudor, las lágrimas, el tiempo, el dinero, y cansarse en vano, pensando que somos unos románticos, que le damos "todo" y no recibimos nada a cambio. Igual no.
Igual es un esfuerzo más grande esperar, no decir nada, dar tiempo, espacio, llorar en silencio, pasar horas mirando el teléfono, la última conexión, y no poder mover un dedo para escribirle. Igual el esfuerzo es dar a entender al otr@ que estamos ahí, apoyarl@, pero dejar que el otro decida si realmente quiere que formemos parte de su vida y en qué medida.
Igual es este otro modo de "conseguir todo lo que te propongas", en el terreno amoroso, pero claro que en cualquier otro terreno también se requiere de constancia, paciencia, estudio, práctica.
Ese es, creo, el esfuerzo invisible.
sábado, 6 de abril de 2013
El temps.
...I es que el temps és tan subjectiu. Em nego a pensar que les busques del rellotge es mouen sempre a la mateixa velocitat. Sobta pensar com van de lentes quan vas guanyant un partit i com de ràpides quan el vas perdent. Sobta pensar que 1 hora és equivalent a un segon i , a l'hora, una eternitat.
martes, 2 de octubre de 2012
Te deseo
Hoy os dejo con un poema de Víctor Hugo que me ha encantado. La entrada que iba a publicar queda aplazada para mañana después de borrarse cuando ya no me quedaba demasiado para terminarla.
TE DESEO
Te deseo primero que ames,
y que amando, también seas amado.
Y que, de no ser así, seas breve en olvidar
y que después de olvidar, no guardes rencores.
Deseo, pues, que no sea así, pero que sí es,
sepas ser sin desesperar.
Te deseo también que tengas amigos,
y que, incluso malos e inconsecuentes
TE DESEO
Te deseo primero que ames,
y que amando, también seas amado.
Y que, de no ser así, seas breve en olvidar
y que después de olvidar, no guardes rencores.
Deseo, pues, que no sea así, pero que sí es,
sepas ser sin desesperar.
Te deseo también que tengas amigos,
y que, incluso malos e inconsecuentes
sean valientes y fieles, y que por lo menos
haya uno en quien confiar sin dudar.
Y porque la vida es así,
te deseo también que tengas enemigos.
Ni muchos ni pocos, en la medida exacta,
para que, algunas veces, te cuestiones
tus propias certezas. Y que entre ellos,
haya por lo menos uno que sea justo,
para que no te sientas demasiado seguro.
Te deseo además que seas útil,
más no insustituible.
Y que en los momentos malos,
cuando no quede más nada,
esa utilidad sea suficiente
para mantenerte en pie
Igualmente, te deseo que seas tolerante,
no con los que se equivocan poco,
porque eso es fácil, sino con los que
se equivocan mucho e irremediablemente,
y que haciendo buen uso de esa tolerancia,
sirvas de ejemplo a otros.
Te deseo que siendo joven no
madures demasiado de prisa,
y que ya maduro, no insistas en rejuvenecer,
y que siendo viejo no te dediques al desespero.
Porque cada edad tiene su placer
y su dolor y es necesario dejar
que fluyan entre nosotros.
Te deseo de paso que seas triste.
No todo el año, sino apenas un día.
Pero que en ese día descubras
que la risa diaria es buena, que la risa
habitual es sosa y la risa constante es malsana.
Te deseo que descubras,
con urgencia máxima, por encima
y a pesar de todo, que existen,
y que te rodean, seres oprimidos,
tratados con injusticia y personas infelices.
Te deseo que acaricies un perro,
alimentes a un pájaro y oigas a un jilguero
erguir triunfante su canto matinal,
porque de esta manera,
sentirás bien por nada.
Deseo también que plantes una semilla,
por más minúscula que sea, y la
acompañes en su crecimiento,
para que descubras de cuantas vidas
está hecho un árbol.
Te deseo, además, que tengas dinero,
porque es necesario ser práctico,
Y que por lo menos una vez
por año pongas algo de ese dinero
frente a ti y digas: “Esto es mío”.
sólo para que quede claro
quién es el dueño de quién.
Te deseo también que ninguno
de tus defectos muera, pero que si
muere alguno, puedas llorar
sin lamentarte y sufrir sin sentirte culpable.
Te deseo por fin que, siendo hombre,
tengas una buena mujer, y que siendo
mujer, tengas un buen hombre,
mañana y al día siguiente, y que cuando
estén exhaustos y sonrientes,
hablen sobre amor para recomenzar.
Si todas estas cosas llegaran a pasar,
no tengo más nada que desearte.
haya uno en quien confiar sin dudar.
Y porque la vida es así,
te deseo también que tengas enemigos.
Ni muchos ni pocos, en la medida exacta,
para que, algunas veces, te cuestiones
tus propias certezas. Y que entre ellos,
haya por lo menos uno que sea justo,
para que no te sientas demasiado seguro.
Te deseo además que seas útil,
más no insustituible.
Y que en los momentos malos,
cuando no quede más nada,
esa utilidad sea suficiente
para mantenerte en pie
Igualmente, te deseo que seas tolerante,
no con los que se equivocan poco,
porque eso es fácil, sino con los que
se equivocan mucho e irremediablemente,
y que haciendo buen uso de esa tolerancia,
sirvas de ejemplo a otros.
Te deseo que siendo joven no
madures demasiado de prisa,
y que ya maduro, no insistas en rejuvenecer,
y que siendo viejo no te dediques al desespero.
Porque cada edad tiene su placer
y su dolor y es necesario dejar
que fluyan entre nosotros.
Te deseo de paso que seas triste.
No todo el año, sino apenas un día.
Pero que en ese día descubras
que la risa diaria es buena, que la risa
habitual es sosa y la risa constante es malsana.
Te deseo que descubras,
con urgencia máxima, por encima
y a pesar de todo, que existen,
y que te rodean, seres oprimidos,
tratados con injusticia y personas infelices.
Te deseo que acaricies un perro,
alimentes a un pájaro y oigas a un jilguero
erguir triunfante su canto matinal,
porque de esta manera,
sentirás bien por nada.
Deseo también que plantes una semilla,
por más minúscula que sea, y la
acompañes en su crecimiento,
para que descubras de cuantas vidas
está hecho un árbol.
Te deseo, además, que tengas dinero,
porque es necesario ser práctico,
Y que por lo menos una vez
por año pongas algo de ese dinero
frente a ti y digas: “Esto es mío”.
sólo para que quede claro
quién es el dueño de quién.
Te deseo también que ninguno
de tus defectos muera, pero que si
muere alguno, puedas llorar
sin lamentarte y sufrir sin sentirte culpable.
Te deseo por fin que, siendo hombre,
tengas una buena mujer, y que siendo
mujer, tengas un buen hombre,
mañana y al día siguiente, y que cuando
estén exhaustos y sonrientes,
hablen sobre amor para recomenzar.
Si todas estas cosas llegaran a pasar,
no tengo más nada que desearte.
sábado, 8 de septiembre de 2012
Plora!
Un dia, ja fa molts mesos, estava al cotxe amb una persona molt especial. Jo plorava, desconsolada. Tenia problemes. Tenia problemes d'aquells que potser a ulls d'unes persones són insignificants però que a nosaltres ens semblen grans muntanyes. Plorava i estava molt trista.
Ell no em va dir que deixès de plorar. Em mirava i callava. Jo seguia plorant, plorant com mai he plorat davant d'algú. Plorava encongida, amb peus a sobre el seient, els genolls junts. Tapant-me la cara amb les mans.
Plorava i em feia mal tot, sobretot el cor. Llavors Ell, la única persona que en aquell moment podia ajudar-me, simplement amb la seva presència, em va dir que no em tapés la cara. Em va dir que tapar-se la cara causava més dolor. Em va dir que plorés amb la cara descoberta.
No ho vaig fer.
Mai ho he intentat.
No crec que funcioni.
Potser perquè Ell és la persona per la qual més he plorat en aquesta vida. Més, fins i tot, que pel meu pare que va morir.
Em venia de gust explicar-vos aquesta història en una nit com aquesta, en la que tinc ganes de plorar. M'he enrecordat d'això perquè avui vull plorar però no ho farè. No ho farè perquè segurament si ploro algú m'escoltarà i, si algú m'escolta, em preguntarà perquè ploro i em dirà que no plori i m'intentara consolar.
A vegades el millor consol és el silenci, les abraçades, la companyia.
Penso que s'ha de deixar plorar a qui ho necessiti.
Us deixo una cançó que em fa plorar però m'encanta.
Let.
https://www.youtube.com/watch?v=dBa3iilMamc
Ell no em va dir que deixès de plorar. Em mirava i callava. Jo seguia plorant, plorant com mai he plorat davant d'algú. Plorava encongida, amb peus a sobre el seient, els genolls junts. Tapant-me la cara amb les mans.
Plorava i em feia mal tot, sobretot el cor. Llavors Ell, la única persona que en aquell moment podia ajudar-me, simplement amb la seva presència, em va dir que no em tapés la cara. Em va dir que tapar-se la cara causava més dolor. Em va dir que plorés amb la cara descoberta.
No ho vaig fer.
Mai ho he intentat.
No crec que funcioni.
Potser perquè Ell és la persona per la qual més he plorat en aquesta vida. Més, fins i tot, que pel meu pare que va morir.
Em venia de gust explicar-vos aquesta història en una nit com aquesta, en la que tinc ganes de plorar. M'he enrecordat d'això perquè avui vull plorar però no ho farè. No ho farè perquè segurament si ploro algú m'escoltarà i, si algú m'escolta, em preguntarà perquè ploro i em dirà que no plori i m'intentara consolar.
A vegades el millor consol és el silenci, les abraçades, la companyia.
Penso que s'ha de deixar plorar a qui ho necessiti.
Us deixo una cançó que em fa plorar però m'encanta.
Let.
https://www.youtube.com/watch?v=dBa3iilMamc
jueves, 6 de septiembre de 2012
Perdóname
"Quiéreme cuando menos lo merezca, será cuando más lo necesite."
Me estoy dando cuenta de la gran importáncia que tiene esta frase.
No soy muy mayor, ni muy sabia, ni conozco mucho mundo, pero sé, por la gente que tengo a mi alrededor, que hay pocas, muy pocas personas que piden perdon. Y lo que es peor; hay aún menos personas que perdonan.
"Yo perdono, pero no olvido", hemos escuchado montones de veces, e incluso tú lo has dicho. Perdono, pero guardo rencor, miro mal, critico.
Y usamos la palabra "perdón" como un formalismo más. Como si fuéramos hermanitas de la caridad por pronunciarla. Como si la dijeramos por simple cortesía, por educación. Perdono, pero me vengaré.
Debo decir que, como católica, adoro la confesión. Para los que no lo sois; partiendo de la base que Dios existiera y que continuamente le estamos ofendiendo, cómo nos perdona todos los pecados, nos limpia de culpa para volver a empezar.
Imaginemos que las personas hicieramos lo mismo, perdonar y olvidar, perdonar y olvidar. Qué bien haríamos sentir a los demás y que bien nos sentiríamos cuando, después de cagarla con alguien y arrepentirnos, nos perdonara, así sin más.
Y esta claro que perdonar, pero perdonar de verdad es difícil, realmente difícil. Porqué estamos llenos de orgullo.
Al final, pensándolo bien, la venganza nunca sirve más que para sentirnos bien un momento. Luego, la venganza, es vacía y solo sirve para augmentar la rabia, para generar otra venganza. La venganza es la guerra, son las balas que pasan a un lado y a otro de los bandos y que, casi siempre, dan a quienes no tienen la culpa.
Perdonar es un mundo, pero casi siempre merece la pena.
Leticia.
Me estoy dando cuenta de la gran importáncia que tiene esta frase.
No soy muy mayor, ni muy sabia, ni conozco mucho mundo, pero sé, por la gente que tengo a mi alrededor, que hay pocas, muy pocas personas que piden perdon. Y lo que es peor; hay aún menos personas que perdonan.
"Yo perdono, pero no olvido", hemos escuchado montones de veces, e incluso tú lo has dicho. Perdono, pero guardo rencor, miro mal, critico.
Y usamos la palabra "perdón" como un formalismo más. Como si fuéramos hermanitas de la caridad por pronunciarla. Como si la dijeramos por simple cortesía, por educación. Perdono, pero me vengaré.
Debo decir que, como católica, adoro la confesión. Para los que no lo sois; partiendo de la base que Dios existiera y que continuamente le estamos ofendiendo, cómo nos perdona todos los pecados, nos limpia de culpa para volver a empezar.
Imaginemos que las personas hicieramos lo mismo, perdonar y olvidar, perdonar y olvidar. Qué bien haríamos sentir a los demás y que bien nos sentiríamos cuando, después de cagarla con alguien y arrepentirnos, nos perdonara, así sin más.
Y esta claro que perdonar, pero perdonar de verdad es difícil, realmente difícil. Porqué estamos llenos de orgullo.
Al final, pensándolo bien, la venganza nunca sirve más que para sentirnos bien un momento. Luego, la venganza, es vacía y solo sirve para augmentar la rabia, para generar otra venganza. La venganza es la guerra, son las balas que pasan a un lado y a otro de los bandos y que, casi siempre, dan a quienes no tienen la culpa.
Perdonar es un mundo, pero casi siempre merece la pena.
Leticia.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
